Resulta que la vida nos lleva una y otra vez irremediablemente hacia el mismo centro de nosotros, ese núcleo que más tiene que ver con las entrañas que con el corazón o con su conjunto. Nos da la oportunidad del silencio para vernos y dejarnos ver y para conseguir beber la esencia de nuestros minutos. Por algo lo hará, además se repite incansablemente incluso grita si no le dedicas atenciones porque sin duda nos re-quiere.
Es una alegría no reconocerse en el espejo, ver qué se es a cada paso, sin cadenas ni condicionamientos. Sabiendo que lo que está al final, al principio y en medio del día es nuestro ser. El "yo" carece de protagonismo, hay que matarlo de hambre, que chille y ladre, ya callará cuando se bien acostumbre y nos permitamos volar. Hay miles de regalos para nosotros cuando nos atrevemos a confiar en la vida y olvidamos los miedos sociales que atan las diferencias y el amor.
Hay que sacudirse los miedos para caminar ligera por la senda, rápido se reproducen y hasta se transmiten, de boca en boca, de gesto en gesto, de piel en piel, menguan las aventuras y crece el ego. Es una guerra constante que nunca está ganada, eso permite subirse en la montaña rusa de las emociones y disfrutar de las curvas, si fuese todo igual nadie participaría en la atracción de la vida. Andaríamos deseando morir... pero conrazones.
Hace poco leí que la fortuna le da a cada hombre una oportunidad, interpreto que a la mujer también, a mi me ha dado varias. Vengo llenita de encuentros, besos y abrazos donados, desde canarias, portugal, granada, madrid, barcelona, que rico mezclarse... Qué alegría me han dado las palabras, el miedo, el compartir, los silencios, las oportunidades, el amor, el dolor, los besos, el aislamiento, el aire, que me ha brindado la vida en este corto trayecto con tanto movimiento... eso es vida, cambio. Es uno de los privilegios naturales, cambiar en función de cómo se presentan las cosas, no cuestionarse si se puede o no, cuando se presenta la dificultad se hace lo que se puede y sino se aprende porque si se nos presenta así por algo es... pura causalidad, y así se abandona la preocupación para pasar a ocuparnos de las cosas que hacemos y recibir las que el camino nos brinda. Que no apuesto por cruzarnos de brazos y no elegir nada ni planificar, sólo trabajar para tener el canal bien abierto y ser capaz de sentipensar todo lo que se nos presenta ante, para y por nosotros/as.
Gracias familia de la calle, gracias Mimi.
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