Existen muchas señales y mil enfoques a cada una. Como sentipensante que soy, palabra que me enseñó Galeano y he interiorizado, me inclino por las causalidades del camino. Esta historia es una clara muestra:
Me dirigí a la estación de Sants para coger el tren que llega hasta El Papiol, pero el camino quiso que realizace una parada en pleno centro de la estación, intercambio de miradas, una linda energía que bailaba en mi interior, una extraña familiaridad, el silencio y, finalmente, con una sonrisa terminé la comunicación y marché hasta el tren. El anuncio de la primera parada me sacó del libro que tenía entre manos, "¿Gaba?" -pensé, y tras unas preguntas a las compañeras de asiento descubrí que estaba bordeando la costa catalana. Próxima parada Sitges, playa, sol y mar, aquí me bajo a pasar los presentes.
Miriam
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