Menos es más... bien lo saben ellos y ellas.
Me lo mostraron sus ojos según avanzaba la clase. Ojalá me den pronto las fotos.
Una amiga me llamó por teléfono para que preparase algo de danza para la clase de su hija y sus compañeros en un Colegio de Las Palmas de Gran Canaria. Están viendo el Desierto y con cada tema hacen visitas, manualidades, excursiones, para vivenciarlo e interiorizar mejor los conocimientos, etc.
Preparé una intervención de media hora y lo cierto es que pasamos una hora entre monedas, risas, preguntas, aportaciones, sorpresas... Me resultaba muy difícil bailar ante un público tan pequeño y exigente, sabía que si no les gustaba no sentirían la obligación de fingir, de echo esa pureza es la que me sirve para crecer.
Nunca había bailado para niños y niñas. La experiencia ha sido muy hermosa. Nos presentamos, hablamos un poco sobre sus gustos, el Desierto, las momias, las pirámides, los escarabajos, los faraones, las bailarinas, danzamos juntos, vieron la coreo vestida aún de verde y nos sentamos a charlar. Volaron mil preguntas, algunas bañadas de timidez, otras aparecieron cuando estábamos a solas y es que cada una de esas personalidades alimenta la magia de la diversidad.
Miriam Luna