Y se sucede el mundo caótico a varios kilómetros de distancia, casi no me atrevo a comentar lo que ven mis ojos en una pantalla cuadrada, desde un cómodo sofá... mis manos tapan la cara y no quieren creer que los nadies estén siendo ninguneados por los siglos de los siglos.
Sólo alcanzo a pensar que desde este mágico primer mundo (a ver quién y en base a qué nos otorgaron el privilegio de ir primeros) nos queda la opinión, el descaro de creer que sabemos lo que conviene o lo que se resuelve desde, para y por otros...
Mi ignorancia me impide hacer juicios de valor o evaluaciones sobre actuaciones políticas presentes e historias acontecidas más concretas.
Me sumerjo en lo sencillo con pinceladas a veces de simpleza y encuentro encantos que susurran por las noches la magia que me acontece. Lo real que siento y palpo, sin olvidar, pero con certeza de no saber o por lo menos ser consciente de la carencia para no invadir.
En este presente.... Y Dios me hizo mujer!!
Y dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.
El ojo de la mujer, Poesía reunida. Gioconda Belli. Colección Visor de Poesía.
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