Querido grandullón:
En un mismo momento o en periodo similar danzan la vida y la muerte, tal vez el alma viaje con la misma rapidez de un envase a otro.
Tener el don de estar en el momento exacto sin saberlo y resolver oportunamente. Después de las mareas vivas aparece la calma y se ve el fondo sobre el que una ha estado nadando...
Siempre sentí agradecimiento por hacerme partícipe de este gran viaje. Cada paso anterior parece haberse diseñado mágicamente para darte y facilitarnos.
Procuro no renombrarte, huir de la dependencia... y esto, ni son versos, ni son textos, ni poemas, le escribo una carta al hombre que me subía a los roperos y me ha guiado a renacer viva.
Las pestañas las iré gastando, a veces se escapa tu nombre en algún rincón del pensamiento y saboreo ese menos que es más. Cuando la azotea divaga aparecen pinceladas de lo digerido socialmente, no te pre-ocupes continuaré alimentando los canales. La puerta está abierta....
Gracias mi niño! Ah! yo tb te kiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario